Conozca cómo los cauchos de su vehículo pueden recuperar el brillo (+fotos)

Hace unos años, las llantas de aluminio eran un extra muy caro. Ahora se han convertido en un elemento que llega de serie en muchos modelos “incluso en el segmento de coches más pequeño”, asegura Nick Margetts, de la empresa de observación de la industria automotor Jato Dynamics.

Las llantas de aluminio parecen más elegantes que las de acero y también pesan menos. Pero para disgusto de muchos propietarios, sin embargo, son más propensas a sufrir daños, ya que están constantemente salpicadas por la suciedad de la carretera y por el polvo de los frenos de disco, por lo que pronto pierden su brillo.

Hay poco que se pueda hacer sobre lo que conlleva el uso normal y tampoco es un problema. “Gracias a la capa protectora o a la pintura antipolvo, la superficie no sufre daños y la mayor parte de las manchas se pueden limpiar fácilmente con agua y jabón”, dice Thomas Schuster, que trabaja para el servicio de inspección técnica alemán (KÜS). Aunque este método sólo sirve si la suciedad se limpia regularmente.

“Mucha gente comete el error de no limpiar las llantas de aleación a menudo”, afirma Schuster. “El calor de los frenos tiene el efecto de fijar la suciedad en la superficie”, explica el experto. Lavar las llantas no es ya suficiente para borrar las manchas pertinaces.

Los productos de limpieza de llantas son poderosos para penetrar en la porquería, pero es conveniente leer las instrucciones porque los productos químicos podrían dañar los neumáticos u otros componentes.

Los limpiadores más adecuados son aquellos libres de ácidos, los que se pueden usar sobre superficies pintadas, anodizadas o sobre la aleación desnuda. “Si la suciedad ha penetrado en la superficie, a menudo la única solución es hacer que las llantas recuperen su brillo”, asegura Thomas Caasmann, que trabaja en el servicio de inspección técnica alemán TÜV. El procedimiento puede costar entre 74 y 300 euros (de 95 a 390 dólares) por llanta.

Otro trabajo cosmético que es mejor dejar a los expertos incluyen los daños causados por las piedras de la carretera que desportillan la superficie lacada y que hacen que quede expuesto el aluminio a la humedad, a la sal que se vierte contra el hielo en invierno y otras influencias medioambientales.

Los profesionales lijan la superficie de las llantas, aplican una capa base y luego la pintura. Incluso los especialistas tienen solo un arsenal limitado a su disposición, no sólo si la superficie protectora de la aleación ha sido dañada, sino también el metal de debajo.

“Uno debe distinguir entre restauración y reparación”, dice Caasmann.

El tipo de daño trivial que irrita a la mayoría de los propietarios son los típicos arañazos cuando se aparca muy cerca de los bordillos de las aceras. No son problema si son menores de un milímetro de profundidad y si no están situadas más de 50 milímetros del borde externo de la rueda”, asegura el experto.

En algunos casos, la reparación no será viable y entonces será mejor reemplazar la rueda completamente.

Foto: DPA

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