Este viernes se conmemoran 148 años del nacimiento de José Gregorio Hernández

 

Museo Jose Gregorio Hernandez de Isnotu

Jogly Valero / Trujillo

En la población de Isnotú, ubicada en el municipio Rangel del estado Trujillo, prepararon una serie de actividades para conmemorar hoy los 148 años del nacimiento del doctor José Gregorio Hernández, conocido como el Médico de Los Pobres.

En su tierra natal, donde existe un santuario en su honor, a pesar de no estar canonizado por la Iglesia Católica, se cumplirá una programación especial, que comenzará desde tempranas horas de la mañana con una caminata para pedir por su pronta beatificación.

El presbítero Emiro Suárez, párroco de Isnotú, informó que la caminata es auspiciada por la comunidad trujillana, a través de sus instituciones públicas y privadas, así como por escuelas, liceos, colegios y universidades de la entidad.

Los feligreses partirán desde Valera y arribarán a Isnotú, donde a las 11:00am se oficiará una misa y seguidamente una sesión solemne del Concejo Municipal de Rangel, donde Monseñor Jorge Villasmil es el invitado como orador de orden.

El año pasado por esta misma fecha, el presidente Hugo Chávez, decretó la efeméride como Día de Júbilo Nacional y una resolución del gobernador Hugo Cabezas también contempla que este 26 de octubre es día no laborable en el estado Trujillo.

La celebración se ha convertido en una fiesta popular, según Maribel Bravo, coordinadora del grupo de devotos de la parroquia La Puerta que se hará presente en la caminata rogativa. “Vamos a dedicar este esfuerzo físico colectivo a Dios todo poderoso, para que nos conceda la dicha de la beatificación del Venerable”, expresó.

El proceso fue iniciado en 1949 por el arzobispo de Caracas, monseñor Lucas Guillermo de Castillo y las etapas canónicas se han cumplido con esmero, siendo nombrado Venerable por parte del papa Juan Pablo II, el 16 de enero de 1986 y se inicia el próximo paso que lo llevará a la beatificación.

Actualmente el vicepostulador de la causa es monseñor Fernando Castro, quien ha explicado que se necesita solo un milagro para que este venezolano ejemplar sea elevado a los altares.

Antonio Vielma, vocero de la Asociación de Artesanos de Isnotú, señaló que esta comunidad está preparado para recibir al pueblo devoto de José Gregorio Hernández, para seguir impulsando el proceso de beatificación.

Corpoturismo Trujillo, a través de su presidente, Jairo Quintana, también se unirá a la fiesta religiosa y a partir de a las 12:30 del mediodía, en la posada turística Isnotú, se inaugurará la galería en honor al Doctor José Gregorio Hernández.

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El Papa defiende el modelo cooperativista para luchar contra la especulación de alimentos

Papa Benedicto XVI en alocucion desde la Ciudad del Vaticano

(Ciudad del Vaticano, 16 oct, EFE).-

El papa Benedicto XVI considera que las cooperativas agrícolas representan “una visión alternativa a los modelos económicos que tienen como único objetivo el beneficio y el interés de los mercados” y pueden poner fin a la tendencia a la especulación con los alimentos básicos destinados al consumo humano.

El Papa así lo ha manifestado en un mensaje enviado al director general de la FAO, José Graziano Da Silva, y hecho público por el Vaticano con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación 2012, que se celebra hoy y tiene por lema “Las cooperativas agrícolas nutren al mundo”.

En su mensaje, el Pontífice señala que esta jornada se celebra mientras los efectos de la crisis económica afectan cada vez más a las necesidades primarias de las personas, “incluido el derecho fundamental de toda persona a una nutrición suficiente y sana”.

El Papa defendió el papel de la mujer “llamada muchas veces a dirigir las cooperativas”

Benedicto XVI defendió el modelo de cooperativa, al considerar que además de impulsar el trabajo agrícola permite a los agricultores y a las poblaciones rurales intervenir en momentos decisivos y es un instrumentoeficaz para realizar el desarrollo integral de la persona.

“Las cooperativas agrícolas representan una visión alternativa a los modelos económicos que parecen tener como único objetivo el beneficio, el interés de los mercados, el uso de cultivos agrícolas para fines no alimentarios y la introducción de nuevas tecnologías de producción de alimentos sin las precauciones debidas“, manifestó.

Benedicto XVI agregó que ante la cada vez mayor necesidad de comida, la presencia de las cooperativas “puede poner fin a la tendencia a la especulación con los alimentos básicos destinados al consumo humano y reducir la compra de tierras agrícolas a gran escala que en muchas regiones supone expulsar a los campesinos, que por si solos son muy débiles para defender sus derechos”.

Por un mundo “inclusivo” y “humano”

Benedicto XVI subrayó asimismo el papel “insustituible” de la mujer, “llamada muchas veces a dirigir las cooperativas, a mantener las relaciones familiares y a custodiar los conocimientos y técnicas del mundo rural”.

El Papa dijo que en un mundo globalizado, “que debe ser más humano”, las cooperativas representa a ese nuevo tipo de economía al servicio de la persona.

Benedicto XVI solicitó a los poderes públicos que adopten las medidas necesarias tanto legislativas como de financiación para que en las zonas rurales las cooperativas puedan ser instrumentos eficaces para la producción agrícola, la seguridad alimentaria, el cambio social y una amplia mejora de las condiciones de vida.

También abogó para que en ese contexto las jóvenes generaciones puedan mirar al futuro con confianza y mantener los vínculos con el trabajo del campo, el mundo rural y sus valores tradicionales.

El celibato, ¿dogma de fe o decisión?

 

Foto Archivo

Diario Panorama / Maracaibo

Pidamos la presencia trinitaria de Dios en nuestras vidas, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo… Amén, pronuncia con postura reflexiva para iniciar la misa el padre Simón Alvarado: capellán de la alcaldía de San Francisco, antiguo sacerdote de la iglesia San Benito de Palermo en el sector Valle Frío de Maracaibo, casado y padre de dos niñas, una de cinco años y otra de dos.

¿Un cura casado y padre de dos niñas? Pues sí, así como lo lee. Y es porque el sacerdote forma parte de las filas de la Iglesia Católica Anglicana de Venezuela, antigua Iglesia Reformada de Venezuela, una comunidad que se define como una de las ramas del catolicismo y defiende el celibato como una “opción de vida y no un dogma de fe”, al igual que la Iglesia Luterana, la Ortodoxa, la Evangélica y otras religiones, cuyas doctrinas, en cuanto al hecho de ser célibes, están de espaldas a la premisa del Vaticano, en donde esto representa una normativa para la condición del sacerdocio.

La Iglesia Anglicana nació en 1536, en Inglaterra, cuando Enrique VIII solicitó al Papa Clemente VII que declarara nulo su matrimonio con Catalina de Aragón; al ser rechazado el pedido, el monarca decidió emancipar a la iglesia de ese país de la Iglesia Católica Romana y se autoproclamó Jefe Supremo de esa nueva rama del catolicismo. Esta doctrina, que permite el matrimonio a los sacerdotes es, además, autónoma en sus decisiones, bajo el respeto de la figura principal y arzobispo de Canterbury (en el Reino Unido), Rowan Williams.

En Venezuela, este lineamiento se formalizó en junio de 2008 con la creación de su Episcopado, pues antes de la fecha solo habían sacerdotes que oficiaban los ministerios — semejantes en su estructura a los de la Iglesia Católica Romana— en casas de familias, locales que alquilaban o cualquier sitio donde fueran requeridos por las comunidades. Para entonces, el clero de esta iglesia aún no estaba consolidado, no tenía templos ni seminarios de preparación.

“Tal como Pedro fue casado, nosotros también lo somos. Así como varios de los apóstoles se desempeñaban en las cosas temporales, nosotros también lo hacemos. Y conjugamos iglesia, familia y el trabajo cotidiano”, explica Alvarado sobre su condición de sacerdote, ahora sin practicar el celibato y sin olvidar la controversia y el revuelo que causó en Venezuela su matrimonio en el año 2006, cuando decidió presentar su renuncia ante el arzobispado de la Iglesia Católica en Maracaibo para casarse con Astrid Torres, corista del templo que administraba y su asistente personal, de quien se enamoró desde el momento que vio unas fotos de ella para las que fue contratada como modelo.

“Ya ella trabajaba conmigo, la conocía desde niña, pero al ver las fotos me dije: ¡Guao! ¿Y dónde estaba esta mujer?”, recuerda y se ruboriza.

Lo que se refiere al estado de aquellas personas que no se casan o que no tienen una pareja sexual y que para la Iglesia Católica Romana representa parte del llamado que hace Dios para el servicio no tuvo cabida en la vida de Alvarado, a pesar de que iniciara su vida religiosa manteniendo este precepto entre sus compromisos con la Iglesia.

Para él, los latidos del corazón y el erizo de la piel bajo la espesa sotana fueron indomables ante la presencia de quien se convirtiera en su esposa el 23 de septiembre de 2006, 23 días después de haber reafirmado su decisión de “no pecar ante la iglesia y ante Dios al estar enamorado de una mujer y seguir oficiando los servicios mientras se exige ser célibe”.

El hecho de su renuncia le pasó la factura de no oficiar los ministerios durante casi dos años y, además, de ser escudo de las críticas y el escándalo. “Íbamos a la iglesia, ya como pareja, y no nos escapábamos de las miradas de reojo, de los murmullos, de los comentarios malsanos y hasta de humillaciones como que nos negaran el sacramental de las cenizas. ¿Las razones? Porque estábamos ‘en pecado’, cuando sabemos que en la iglesia hay quienes están en mayor pecado, solo que uno no es Dios para juzgar”, asegura el sacerdote, rodeado de sus pequeñas hijas y su esposa mientras reacomoda un pectoral colgado del cuello.

Para el momento en el que se apartó de la iglesia a la que sirvió por diez años —y en la que puso en práctica sus inicios en caminos hacia la fe— el escándalo ardía como llamas. Alvarado pertenecía a una doctrina en la que el celibato forma parte de la decisión de servir a Dios, y confesarse enamorado de una mujer era suficiente para el escarnio o la controversia. Cosa contraria en la iglesia que lo acogió dos años después, la Católica Anglicana, cuyas diferencias con la Romana en sus rituales son casi nulas, pues ejercen los ministerios de manera muy similar, se rigen por los 10 Mandamientos, los siete Sacramentos y el antiguo y Nuevo Testamento, según sostiene la máxima figura de esta rama del catolicismo en Venezuela, monseñor Enrique Albornoz.

“Oficiamos los ministerios de la misma forma, apenas hay pequeñas diferencias en el desarrollo de la liturgia. Pero en esta iglesia los sacerdotes sí pueden casarse y por eso los católicos romanos que se han pasado al ritual católico anglicano pueden seguir ejerciendo esos valiosos ministerios que ellos tenían y que quedarían suspendidos por el hecho de haberse enamorado”, relata Albornoz, quien tiene 29 años de casado y perteneció antes a la Iglesia Católica Luterana, con preceptos similares a la Anglicana.

El obispo asegura que ha habido migración de algunos sacerdotes con tradiciones romanas al nuevo ritual en Venezuela. “Entre ellos monseñor Alvarado y monseñor Jon Jen Siu García, con quienes di el inicio a esta nueva forma de hacer iglesia en este país, en Ciudad Ojeda. Desde esta nueva perspectiva de la fe el celibato es una disciplina opcional que aunque en la iglesia católica funciona como normativa apegada a la condición de sacerdocio, para los anglicanos significa una decisión personal. También tenemos curas célibes, porque se trata de una decisión”, repite Albornoz.

Pero no solo la Iglesia Anglicana permite el matrimonio y la formación de familia a sus sacerdotes o figuras principales. No es ajeno ver a un pastor evangélico predicando junto con su esposa e hijos, ni a un obispo de la Iglesia Luterana —como en un principio lo hizo Albornoz—, ni de la Ortodoxa, ni de ninguna otra, a excepción de los miembros de la Iglesia Católica en Occidente, pues en Oriente los sacerdotes dependientes de Roma tienen derecho a casarse una vez.

Sin embargo, la “nueva forma de hacer iglesia en Venezuela” —y que permite el matrimonio a los curas— parece no haber encajado aún totalmente en la aceptación de todos de los creyentes. Sino que lo diga el propio padre Alvarado, a quien todavía le toca toparse con el juicio de quien comulga con la Iglesia Romana. “No falta todavía quien, al verme revestido y enterarse de que tengo familia me refute que no soy sacerdote. Le explico la visión que tiene la Iglesia Anglicana sobre ser célibe y la gente me responde: ‘Aaaahhh, aunque también haya quien no se convenza”.

Aún así, la Iglesia Anglicana de Venezuela ya cuenta, desde el 2008 hasta la fecha, con tres templos: uno en Ciudad Ojeda, y los otros en Barquisimeto y Los Valles del Tuy, tres obispos consagrados, un obispo electo, cinco presbíteros, dos diáconos, dos seminarios de preparación, uno en Ciudad Ojeda y otro en Ocumare del Tuy y 20 seminaristas, en cuyos criterios está ser sacerdotes y a la vez formar familias o servir también mientras se es célibe, pese a que para Albornoz, esta alternativa “tiene los días contados”.

“El Papa Juan Pablo II dijo en una de sus alocuciones que el sacerdocio no es sinónimo de celibato, es una opción, no un dogma de fe, de tal manera que el Papa, de un solo plumazo puede acabar algún día esta disciplina, sobre todo por las consecuencias dejadas por los escándalos sexuales suscitados en la Iglesia y la presión ejercida por los propios sacerdotes que buscan seguir el lineamiento de la iglesia oriental ligada a Roma, en donde los curas se casan”.

El tema no ha dejado de ser controversia hasta dentro del seno de la propia Iglesia Católica Romana, en la que el celibato sacerdotal se instaura como obligatorio en el Concilio de Trento (1545-1563), en respuesta a la Reforma Protestante que permitía, e incluso promovía, el matrimonio de los sacerdotes. Desde su establecimiento ha sido blanco de críticas y ha provocado pronunciamientos papales, incluyendo encíclicas de Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Según el portal Vida Sacerdotal (información para sacerdotes católicos), desde el inicio de su Pontificado, el Siervo de Dios Juan Pablo II, reservó gran atención al tema del celibato, reafirmando su perenne validez y poniendo en evidencia su vínculo vital con el Misterio Eucarístico. “El 9 de noviembre de 1978, pocas semanas después de su elección al solio pontificio, en el primer discurso al Clero de Roma, afirmaba: ‘El Concilio Vaticano II nos ha recordado esta espléndida verdad sobre el “sacerdocio universal” de todo el Pueblo de Dios, que deriva de la participación en el único Sacerdocio de Jesucristo. Nuestro Sacerdocio “ministerial”, arraigado en el Sacramento del Orden, se diferencia esencialmente del sacerdocio universal de los fieles. […] Nuestro Sacerdocio debe ser límpido y expresivo, […], estrechamente ligado al celibato, […] por la limpidez y la expresividad “evangélica”, a la que se refieren las palabras de Nuestro Señor sobre el celibato “por el reino de los cielos” (cf. Mt 19,12)” (n. 3)”.

 Sin embargo, los más severos críticos del voto de castidad obligatorio aseguran que es esta normativa la raíz de abusos sexuales y desvíos que han cometido sacerdotes católicos en varias partes del mundo. Mientras sus defensores insisten en que el celibato facilita la unidad de vida, que es la base de la santidad cristiana.

Sobre el significado del celibato para la Iglesia Católica Romana, el vicerrector de disciplina del Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino, presbítero Jorge Luis Ramírez, argumenta que “efectivamente, el celibato no se trata de un dogma de fe, pero sí de una normativa adoptada como parte del doble llamado que hace Dios a quien quiere servirle como sacerdote, pues quien escoge este camino también está escogiendo la decisión de ser célibe, con la concepción de que al cumplirse este precepto los sacerdotes estamos más cerca de transmitir el mensaje de fe que Cristo quiere dejarnos cuando nos habla, por ejemplo, de la resurrección de los muertos, cuando nadie va a casarse porque viviremos como ángeles, como hermanos”.

Ramírez asevera que la alternativa no se puede catalogar como obligación y que por ello se orienta al seminarista desde el momento que comienza su preparación. “La oración y la guía espiritual sacerdotal es de suma importancia para eso. No es fácil y el seminario es precisamente para aclarar las dudas, con el propósito de que se esté seguro de que es el servicio a Dios en pleno el que quiere desarrollarse. Quien se sale de la Iglesia Católica Romana es porque no estaba seguro de atender el doble llamado ”, expone al reconocer que hay que acentuar la orientación y que la iglesia católica ha absuelto a aquellos sacerdotes que han cometido la falta y han sido reubicados en el servicio de la misma iglesia, pues la única forma de servicio no es la de oficiar la liturgia.

Además, cuando Ramírez habla de la inseguridad en la decisión parece no estar lejos de la realidad. Para muestra una frase del propio padre Simón: “Aún estando en el seminario tenía un enredo por ahí, porque decía: Me gustan las muchachas, pero quiero servir a Jesucristo. Mi mamá siempre me replicaba: ‘bueno pero hay otros lugares donde puedes servir’, y yo le decía: no, pero es que yo quiero ser cura”, rememora hoy el sacerdote, quien también recuerda la vocación con la que otros compañeros cumplían la disciplina.

Por eso, que el celibato tenga los días contados no puede aún asegurarse, según el vicerrector del Seminario Mayor, pues aunque esto haya sido instituido en la iglesia oriental, para la occidental la realidad es diferente, y se debe a que la celebración de la liturgia se diferencia según los países. “Es una tema de disciplina opcional y que debe llevarse con orientación y seguridad. Aquel que en el camino se dé cuenta de que lo que quiere es ser esposo también tiene cabida en el servicio al Señor y eso también es importante. El tema del celibato no puede ser relacionado solo con los errores de la Iglesia, también debe decirse que desde el celibato hemos tenido santos”, resalta.

Lo cierto es que la polémica no culmina y las religiones desde sus respectivas ópticas defienden y argumentan sus posturas sobre el celibato. ¿Y usted qué opina?

Papiro que menciona a una esposa de Jesús es falso: Vaticano

Papiro falso

El Vaticano calificó este viernes como “falso” el papiro que habla de una supuesta esposa de Jesús.

“Argumentos sustanciales nos llevan a concluir que el papiro es en realidad una falsificación burda”, indicó una editorial del periódico católico L’Osservatore Romano.

“En otras palabras, en cualquier caso es falso”, escribió el editor en jefe de la publicación, Gian Maria Vian.

El fragmento referente a la esposa de Jesús fue escrito en copto, una lengua utilizada por los cristianos egipcios y, en parte, dice: “Jesús les dijo: ‘Mi esposa…”.

Generalmente, L’Osservatore Romano es utilizado para reflejar las opiniones de los funcionarios del Vaticano.

La profesora Karen King, de la Escuela de Divinidad de la Universidad de Harvard, anunció este mes los resultados del análisis del fragmento —incluido en un papiro color miel de 3.3 centímetros por 7.5 centímetros— en la Asociación Internacional de Estudios Cópticos en Roma.

King añadió que el texto descubierto “no provee evidencia de que el Jesús histórico estaba casado”. Su análisis del material aparecerá en la edición de enero de la publicación Harvard Theological Review.

“Este fragmento, esta nueva pieza de evidencia en papiro, no prueba que (Jesús) estaba casado, ni prueba que no estaba casado”, aclaró King en una conferencia telefónica con periodistas a principios de septiembre. “La tradición histórica confiable más antigua mantiene el silencio sobre eso”, dijo.

“Así que estamos en la misma posición que estábamos antes de que fuera encontrado”, continuó. “No sabemos si estaba casado o no”.

En los relatos de la vida de Jesús en la Biblia no hay ninguna mención de su estado civil, pero sí mencionan a su madre, a su padre y familiares.

Agencias / EE UU